jueves, 3 de noviembre de 2016

La Plaza Mayor o Zócalo en tiempos de Tenochtitan


Eduardo Matos Moctezuma
La arqueología ha podido corroborar que en la época prehispánica en el actual Zócalo no hubo construcciones mayores. Los hallazgos de esculturas monumentales como la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc indican que éstas fueron removidas de sus lugares originales y trasladadas después de la conquista a los sitios en que se hallaron.
La plaza principal de la ciudad de México conocida como Plaza Mayor o Plaza de Armas durante la Colonia y al final de la misma como Zócalo o Plaza de la Constitución con motivo de la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812, estaba prácticamente delimitada cuando la ciudad de Tenochtitlan señoreaba entre otras ciudades antiguas asentadas alrededor del lago de Texcoco. El plano que mandó hacer Cortés y que envió al rey Carlos V junto con su segunda Carta de Relación, documentos que se publicaron en Nurembeg en 1524, muestra ya con toda claridad un gran espacio abierto con apenas un par de construcciones, al sur del gran recinto ceremonial o plaza mayor de Tenochtitlan. A mayor abundamiento, leemos en el mismo plano la palabra “Plaza” o “Platea” en el lugar indicado, por lo que no se presta a dudas que por aquel entonces éste era un espacio abierto, como quedó dicho, que se limitaba por su lado oriente con las “Casas Nuevas de Moctezuma” (hoy Palacio Nacional); por el norte con la plataforma que limitaba el lado sur del gran recinto ceremonial de Tenochtitlan; por el poniente con otras construcciones, y por el sur con la acequia que corría de oriente a poniente en ese lugar.
Se ha especulado acerca de la función que pudo tener esta plaza ubicada en lugar tan importante. Algunos datos apuntan a su probable empleo como espacio para asentar en ella, periódicamente, el mercado o tianguiz de Tenochtitlan. ¿Qué hace pensar en esto? Sabemos por las noticias que nos dan tanto Bernal Díaz como el mismo Hernán Cortés acerca del mercado de Tlatelolco, ubicado –según parece– en la parte posterior del templo principal de aquella ciudad, es decir, fuera de su recinto o plaza ceremonial pero cercano a ella. En el caso de Tenochtitlan, ésta debió tener su propio mercado, máxime que durante muchos años hubo cierto distanciamiento entre ambas ciudades mexicas, hasta que en 1473 Tlatelolco es conquistado por el tlatoani Axayácatl. Por otra parte, la acequia que corría al sur de la plaza servía para traer productos por medio de canoas, práctica que duró varios siglos, además de las evidencias de que a mediados del siglo XVI, a escasos 33 años de la conquista de la ciudad tenochca, el lugar se utilizaba, entre otras cosas, como mercado, conforme a lo que leemos en uno de los diálogos de Francisco Cervantes de Salazar en su célebre México en 1554.
Matos Moctezuma, Eduardo, “La Plaza Mayor o Zócalo en tiempos de Tenochtitan”, Arqueología Mexicana núm. 116, pp. 24-27.
 Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias antropológicas, especializado en arqueología. Fue director del Museo del Templo Mayor, INAH. Miembro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del INAH.

La Independencia en la Plaza Mayor

Sonia Lombardo
La Plaza Mayor y sus simbólicos edificios fueron escenario de un trascendente cambio en la historia de los mexicanos: el nacimiento de México como país independiente. La nueva República inicia la recuperación de su historia reciente, creando una nueva iconografía que le rinde culto a los héroes de la Independencia, y construye un nuevo imaginario político que consolida su identidad y pronto es socialmente reconocido.
La Plaza Mayor de la época colonial cambia su nombre al de Plaza de la Constitución en 1813, cuando en ella se jura la Constitución de Cádiz, que regía en España desde 1812. Era el recinto urbano más emblemático de la ciudad de México, que albergaba los edificios de las tres instituciones gubernamentales más importantes: el Palacio de los Virreyes al oriente, la Catedral en el norte y, al sur, las Casas Consistoriales, sede del Ayuntamiento o Consejo Municipal. Todos: el bello espacio urbano, los inmuebles y las autoridades institucionales, entraron en juego y crearon ahí el escenario para que la consumación de la Independencia se llevara a cabo. La representación en pinturas o grabados de los eventos más relevantes serán el hilo conductor de la narración de los hechos y sus motivaciones en este artículo. La ciudad de México recibe el 27 de septiembre de 1821 al glorioso Ejército Trigarante. Este acto da inicio al cambio más trascendente en la historia de los mexicanos: el nacimiento de México como país independiente.

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