viernes, 25 de noviembre de 2016

PANCHO VILLA Y SU HISTORIA NO CONTADA.

Crímenes de Villa, entre otros. A Villa se le conocen 36 esposas, algunas de ellas: Manuela Casas a los 14 años fue a estudiar a la escuela de la hacienda de Canutillo, quedando viuda siendo madre de un niño cuando tenía 15 años; Juana Torres, a quien violo, posteriormente la mujer se resignó y se casó con él; el secuestro y violación de Austreberta Rentería, narrada por ella misma. En Jiménez, Chihuahua, el 22 de septiembre de 1918, asesina personalmente a cinco mujeres de la familia González Reyes, a la madre Evarista Reyes, a su cuñada Coleta Reyes, a dos de sus hijas, Sara y Antonia González, y a su nieta Eva Isaura Bazán González, de sólo siete meses, además de dos hombres que se encontraban en la casa. La muerte por incineración de Lugarda Barrio Gil y Pando viuda de Núñez, 83 años de edad, y una soldadera, quemadas vivas, Satevó, 24 de agosto de 1916. Celsa Caballero viuda de Chávez, 71 años de edad, muerta por incineración, Jiménez, 18 de diciembre de 1916. María de la Luz Portillo Moreno, 82 años de edad, y su nieta María de la Luz García, 34 años de edad, quemadas vivas, Valle de los Olivos, 1918. Francisca González de Rodríguez, quemada viva, Santa Eulalia, 4 de enero de 1917. La profesora parralense Margarita Guerra. 90 soldaderas fusiladas en Camargo el 12 de diciembre de 1916. La violación de mujeres en Namiquipa, Agostadero, Palo Quemado, La Bellota, Santa Cruz, en febrero de 1917. Tortura de la Sra. María de la Luz Gómez, quien tuvo que pagar 30,000.00, posteriormente murió como consecuencia de la tortura. La violación de un grupo de señoritas en Casas Grandes en julio de 1913. Santos Merino, 72 años de edad, quemado vivo, Bachíniva, octubre de 1916. Jesús Bazán Guerrero, 25 años, hemorragia interna por herida con arma blanca, Jiménez, 16 de junio de 1918. Agustín Ruiz Núñez, 33 años de edad, ejecutado por disparo en la cabeza, Satevó, 24 de agosto de 1916. Pablo Mendoza Chavira, 60 años de edad, Ignacio Mendoza Portillo, 23 años de edad, Julián Chaparro Molina, 44 años de edad, Jerónimo Portillo Espinoza, 40 años de edad, Rayo Molina García, 58 años de edad, Abel M Sotelo Molina, 28 años de edad, ahorcados en La Cueva, 19 de enero de 1918. Gregorio Polanco y sus dos hijos, Mucio Polanco y su único hijo ahorcados en marzo de 1916 en la Hacienda Corralitos, todos ellos trabajadores de la hacienda. 70 civiles fusilados de San Pedro de la Cueva, Sonora, el 2 diciembre de 1915. 27 civiles, ahorcados por Villa en San José del Sitio, el 16 de enero de 1918. 4 civiles asesinados en La Cruz de Velduque a 18 km de Valle de Zaragoza, Chihuahua, enero de 1917. Asesinato de Carlos Alatorre y Luis Ortiz por negarse a pagar el secuestro en enero de 1911. José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Zeferino Herrera Cano, en Parral Chihuahua, el 21 de abril de 1919. Ciento cincuenta y ocho casos más de civiles y militares desarmados y ejecutados por ahorcamiento, fusilados, ejecutados a quemarropa, torturados y tirados en las inmediaciones del Cerro Santa Rosa en la Ciudad de Chihuahua cuando los villistas ocuparon la Ciudad. Un número indeterminado de asesinatos en Canutillo entre 1921 y 1923. El secuestro de los dos niños de José María Sánchez, el secuestro de los niños Lorenzo Arellano y Alfonso Molinar, además de los secuestros de los señores José A Yáñez e Ignacio Irigoyen. Los secuestros de Fred G Hugo y R. B. Rawson. Por el primero pedía 10,000.00 equivalentes a 3.24 millones de pesos en diciembre 14 de 1919. El secuestro de Carl Kaegelin en Julio 27 de 1920. El secuestro de Joseph E. Askew, 20,000 dólares, equivalente a 6.48 millones de pesos en la actualidad en febrero 21 de 1920. El secuestro de Joseph Williams, 2,000 dólares, equivalente a 648,000 pesos en la actualidad en marzo 10 de 1920. El secuestro de George Miller, 50,000 dólares, equivalente a 16.2 millones de pesos en la actualidad en mayo 22 de 1920. El secuestro de Edward Ledwige, 10,000 dólares, equivalente a 3.24 millones de pesos en la actualidad en septiembre 14 de 1915. Innumerables saqueos, robos, extorsiones y despojos, lo mismo a ricos que a pobres. Los asesinatos de los convencionistas de la Convención de Aguascalientes Paulino Martínez, David Berlanga y Guillermo García Aragón, este último copartícipe con Emiliano Zapata. Cada uno equiparable a Belisario Domínguez. Villa sufría ataques de cólera que lo hacían intratable, te podía meter un tiro tan sólo por contradecirlo, como lo indica su secretario Enrique Pérez Rul. Abusaba de los hombres a su antojo, muchas de las deserciones en 1915 se dieron por que se hacía insoportable la cercanía de Villa. Fuente: Reidezel Mendoza Soriano. Friedrich Katz, “Pancho Villa”. Celia Herrera, “Francisco Villa ante la Historia” José María Jaurrieta, Guadalupe Villa, "Con Villa, 1916-1920: memorias de campaña”. Paco Ignacio Taibo II, “Pancho Villa: Una Biografía Narrativa”. Emilio Portes Gil, "Autobiografía de la Revolución Mexicana" Fuentes hemerográficas: El Paso Morning Times, El Paso Herald, Houston Post, Bisbee Daily, Meriden Mornig, El Heraldo de Chihuahua, etc.

90 años de La Cristiada, la guerra mexicana que quisieron ocultar

La autora, doctora en Historia, repasa en su 90 aniversario La Cristiada, desconocida guerra mexicana, y califica el heroísmo de los cristeros de Epopeya de la Libertad.
Imagen de la época.
Niños mártires, asaltos de trenes, vías férreas pobladas de ahorcados, indómitos guerrilleros, brigadas de valientes mujeres con voto de silencio, emboscadas en sierras desérticas, Caballeros de Colón antimasónicos, el KukuxKlan y traiciones de un gobierno anticlerical son los fascinantes elementos de La Cristiada o la Guerra Cristera (1926 – 1929), la guerra religiosa más dramática, sangrienta y desconocida de la historia de América de la que ahora se cumplen sólo 90 años. Una tragedia que fue prácticamente borrada de los libros de Historia. Su grito de lucha: Viva Cristo Rey y  la Virgen de Guadalupe.
El famoso Emiliano Zapata luchó con diez mil hombres y Pancho Villa con veinte mil, pero los desconocidos cristeros consiguieron movilizar a cincuenta mil combatientes, apoyados por todo un pueblo. Fue una guerra por la libertad que se convirtió en un verdadero "martirologio" ya que en esa persecución sangrienta y salvaje, cientos de religiosos y laicos católicos fueron asesinados por su fe. Un capítulo bélico recogido en cientos de fotografías blanquinegras que sorprenden por su fuerza y magnetismo.
Conspiración de silencio
La Guerra Cristera, hasta 1980 fue tabú en los estudios históricos y políticos mexicanos. La Historia "oficial" -en las raras ocasiones que los llegaba a mencionar- los calificaba como "rebeldes al gobierno". Pese a su importancia, se intentó borrar de la memoria y se transmitió casi en secreto entre los miembros de las familias que vivieron el enfrentamiento.
La Ley Calles
La anticlerical Constitución mexicana de 1917 había  incluído medidas draconianas contra la Iglesia,  negaba su reconocimiento legal, limitaba a los sacerdotes, prohibía la educación religiosa, nacionalizaba las propiedades de la Iglesia e ilegalizaba la celebración de ceremonias fuera de los templos. Sin embargodada la mayoría católica nunca se aplicó de forma estricta hasta 1926. Ese año el Presidente Plutarco Calles promulga "la Ley Calles": multas y cárcel por negarse a disolver comunidades religiosas, por enseñanza de la religión, por publicaciones piadosas,  por expresar públicamente las creencias y la expulsión de sacerdotes extranjeros, incautación de iglesias, conventos y monasterios e inventarios de los bienes. También prohibe las sotanas a los curas mexicanos, y se mandaron quemar todos los documentos de la Iglesia, incluidas la Fe de bautismo de todas las personas. Todo acto católico era prohibido por la ley. La iglesia suspende el culto público y se va a la clandestinidad, a modo de la época de las catacumbas
Al principio, los fieles y la jerarquía se resistieron a la Ley Calles de forma pacífica organizan su brazo político: la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR) . Protestas, un millón de firmas pidiendo la abolición, boicot económico... no hubo alzamiento armado ni tácticas de resistencia civil  hasta que no se agotaron todos los recursos legales y pacíficos posibles. El Gobierno, viendo el poder que adquirían, intensificó su ataque con arrestos, intimidaciones y comenzaron las ejecuciones y violentas represiones por parte del ejército.
Ante los atropellos y desmanes, el pueblo a empezó a armarse de forma espontánea y aparecen  las primeras guerrillas, compuestas por campesinos que comienzan  a sublevarse al grito de: "¡Viva Cristo Rey y  Santa María de Guadalupe!, Fueron conocidos desde entonces despectivamente con el nombre de Los Cristeros.
La rebelión cristera
La resistencia armada comenzó en Jalisco con levantamientos esporádicos hasta que se difundió por todo México. El gobierno declara la guerra a la Iglesia Católica  y se convierte en una auténtica guerra civil.
La Liga organiza la lucha y da el mando al general  liberal Enrique Gorostieta, experto en guerra de guerrillas y estrategia militar. Pasarán de ser una tropa espontánea y desharrapada a  ser un ejército disciplinado de 50.000 hombres, divididos en regimientos y con jefes legendarios, como los curas-generales padre Vega y padre Pedroza.
Las Brigadas Bonitas
Las brigadas femeninas de Santa Juana de Arco (BB) fueron creadas para suministrar municiones, pertrechos y dinero, provisiones, informes, refugio, cura y protección a los combatientes Cristeros. Llegaron a ser 25.000 mujeres. Su estructura era militar y jerárquica porque eran consideradas un cuerpo más de combate. Pero este movimiento trabajaba en total clandestinidad, imponiendo a sus miembros un juramento de obediencia y secreto por lo que era de gran eficacia. La mayor parte de las mujeres eran célibes, para evitar dejar huérfanos o evitar chantaje, si eran hechas prisioneras
Sus métodos para obtener fondos incluían las acciones directas. Transportaban las municiones en chalecos o en carros cubiertos de maíz o cemento, hasta las zonas de combate, donde posteriormente a lomo de mula las hacían llegar a los cristeros. El ingenio y la audacia de aquellas jóvenes fueron legendarios y llegaron a abastecerse directamente en las fábricas militares de la capital, mediante la seducción  o la connivencia de operarios católicos y de algunas autoridades.
Un enfrentamiento desigual

El ejército de Calles, bien armado, comido y vestido, era llamado por el pueblo: "los federales", o "comecuras". contaba con 80 mil hombres. La mayoría de los insurrectos eran campesinos pobres, mal equipados y peor armados, pero la  gran desigualdad de hombres y armas no detuvo a los cristeros. Su  profunda fe en Cristo les daba una gran fuerza moral. En las zonas donde la rebelión parecía ser aplastada, a los pocos días resurgía con más fuerza. La ferocidad de la milicia y el ensañamiento con los campesinos, hizo que los cristeros fueran apoyados por la población.
Ante la imposibilidad de controlar la insurección, el gobierno organizó  "concentraciones". Se obligaba a los campesinos a reunirse en poblados determinados.Si esto no sucedía, las gentes eran fusiladas sin previo juicio, lo que significó pérdida de cosechas y hambre para la población civil. Los sacerdotes que permanecieron en el campo, lo hicieron con gravísimo riesgo y permanecieron escondidos con la protección de los fieles, que en muchos casos fueron también ejecutados por darles cobijo .El británico Graham Greene viajó poco después de la guerra a México y recogió muchos testimonios directos  de la rebelión cristera.. "Todos los curas eran perseguidos y muertos –escribe Green en una de sus novelas más célebres: El poder y la gloria-, excepto uno que subsistió durante diez años en las selvas y los pantanos, aventurándose sólo de noche.."
Una  táctica exitosa entre los cristeros fue el ataque a trenes, que obligó al ejército federal a destacar hombres en puentes, túneles y estaciones;  Ahí se produjo su único crimen de guerra: el incendio de un tren antes de su completa evacuación.

Tácticamente, la guerrilla cristera superaba a las milicias regulares. En pequeños grupos, atacaban, intempestivamente, y  huían con facilidad a la sierra gracias a su destreza como jinetes y a su conocimiento del terreno. Siempre portaban el estandarte de la Virgen de Guadalupe y  de cada pecho de soldado colgaba una gran cruz, cual fresco epopéyico de  un cuadro de Ferrer- Dalmau. El l ejército federal, mucho más desarrollado en la infantería se veía imposibilitado a proseguir la persecución. Dada su inferioridad, táctica el gobierno apela al terror sistemático no sólo contra las poblaciones involucradas en la insurrección, sino contra aquellas sopechosas de estarlo.
Una cruel represión
Los Cristeros a quienes se hacía prisioneros eran pasados por las armas. Pena de muerte era también el castigo de quienes ayudaban a los rebeldes, de los que bautizaban a sus hijos, asistían a las misas clandestinas o se casaban por la Iglesia.. Muchos civiles sucumbieron en ocasiones víctimas de matanzas colectivas. Los lunes había fusilamientos y muertes en la horca, en público.
Turistas norteamericanos denunciaban en la prensa americana la presencia de ahorcados en los postes telegráficos a lo largo de las vías férreas y de las carreteras y los Caballeros de Colón, asociación católica antimasónica, recaudan un millón de dólares en Estados Unidos para ayudarles, lo que contrarresta el Kukluxklan ofreciendo ayudar a Plutarco Calles multiplicando por diez esta cifra.
La tortura se practicaba sistemáticamente, no sólo para obtener informes, sino también para hacer que durara el suplicio, para obligar a los católicos a renegar de su fe y para castigarlos eficazmente, ya que la muerte no bastaba para asustarlos. "Caminar con las plantas de los pies en carne viva, ser degollado, quemado, deshuesado, descuartizado vivo, colgado de los pulgares, estrangulado, electrocutado, quemado por partes con soplete, sometido a la tortura del potro, de los borceguíes, del embudo, de la cuerda, ser arrastrado por caballos... Todo esto era lo que esperaba a quienes caían en manos de los federales». (Jean Meyer, La Cristiada, tomo III,.).
Negociación: "Los arreglos"
En 1929 el ejército federal estaba formado por 100.000 hombres. Las milicias cristeras se calculaban en 50 000 hombres, pero controlaban la mitad de los 30 estados de México poniendo en jaque al gobierno de Plutarco Calles, que ante las inminentes elecciones presidenciales ve la coyuntura  idónea para que el conflicto se resuelva .Calles apela embajador norteamericano Morrow, porque necesitan del petróleo mexicano y a quienes también conviene la paz interior del país, La Santa Sede presionada por los Caballeros de Colón impone entonces la necesidad de una salida política que se consigue con “ los arreglos”
La ley de Calles se suspende pero no se deroga; se otorgaba amnistía a los rebeldes; se restituían las iglesias y la Iglesia podía realizar los cultos. Los cristeros en obediencia al Vaticano empiezan a deponer las armas, pero sólo para ser cazados y ejecutados porque  fue una trampa. Calles rompió los compromisos y durante los tres primeros meses después de la tregua, más de 500 líderes y 5.000 cristeros fueron ejecutados. Murieron más líderes cristeros durante ese breve periodo de tiempo que durante tres años de guerra.
Dicotomía: héroes mártires o contarrrevolucionarios
Durante décadas el PRI fue abiertamente hostil a la Iglesia.  De hecho México no mandó embajada al Vaticano hasta fines de los 60  y no reconoció su status jurídico hasta 1990 con Salinas de Gortari.
Con la perdida del gobierno vitalicio del PRI, el episodio cristero adquirió visibilidad y se desató la disputa en torno a su reivindicación como legado a valorar.  Parece que molesta el heroísmo del  martirologio cristero y  se ha alentado su rechazo dentro de la  historia mexicana por ser "contrarrevolucionarios antimodernos". Se carga las tintas en la responsabilidad de la iglesia que intentaba evitar perder sus riquezas y privilegios ( poseía más de la mitad del territorio nacional) , en abordar la rebelión como simple bandidaje o como una revancha de los revolucionarios derrotados También añaden otros factores como la masonería, el jesuitismo, el sinarquismo o la ideología jacobina.
Canonizaciones, la obra de Meyer y la película Cristiada
En los últimos años tres hechos fundamentales han apoyado la difusión de este capítulo apasionante de la historia mexicana.
El primero fue el reconocimiento de la Iglesia de los martires en 1988 de los cuales 25 fueron canonizados por Juan Pablo II  en el año 2000 y 13 beatificados en 2005. Este mismo año 2016, el Papa Francico santifica al Niño José, un  niño Cristero que muere defendiendo a Dios tras sufrir terribles torturas.
El segundo fue el ingente trabajo del francés Jean  Meyer, que en la década de los 90 saca a la luz  información prohibida y oculta. Publica tres tomos titulados La Cristiada / Historia de la guerra mexicana por la libertad religiosa. Meyer jugó una carrera contra el tiempo para salvar la memoria de estos soldados anónimos entrevistando a cientos de  combatientes y testigos directos (Macías Villegas, el último cristero falleció  hace apenas unos meses).
El tercero es la película Cristiada, un film con actores muy conocidos como Andy García quizás en el mejor papel de su carrera como Goriostieta, Peter O Toole o  Rubén Blades. Un film cuya visión desconociendo el episodio histórico asemeja un cuento fantástico y maniqueo pero que, con licencias, es completamente riguroso.  El capítulo de José el niño cristero y su camino al cadalso, pudiera parecer toda una fantasía hagiográfica de no estar bien confirmado por decenas de testigos.
Y aunque en la Cristiada pudieran gravitar factores políticos y económicos, fue el factor religioso la única razón que  llevó al pueblo mexicano a levantarse en armas. Fue la heróica reacción de una sociedad campesina, tradicional y católica contra el autoritarismo y control de un Estado nacido de la Revolución de 1917. Un movimiento popular, que se alzó para defender un modo de vida contra una reforma  que pretendía borrar al Cristianismo de sus vidas, para ellos entonces lo más sagrado de su existencia.
La Cristiada fue una epopeya, y por encima de otras circunstancias políticas o económicas, una guerra por la libertad, por ello, los cristeros, esos valientes davides contra el Goliat de un gobierno totalitario, deben ser recordados como héroes. El heroísmo de dar su vida en un enfrentamiento desigual  por defenderla. 
El problema es que cuando la libertad, uno de los derechos fundamentales del hombre, es ejercer la religión y además la católica, es cuestionada en muchos ámbitos, como comentamos en nuestro polémico artículo de MUNDIARIO Los mártires beatificados murieron por su fe pero tuvieron verdugos políticos.
Cristiada.

De hecho, la película Cristiada, dada su temática, tuvo problemas en España e incluso llegó a boicotearse su estreno en salas por lo políticamente incorrecto de sus posibles paralelismos con la Guerra Civil española. Pero fue sobre todo por la inconveniencia de que estos héroes anónimos mexicanos sacrificaran su vida  por el mismo motivo y al mismo grito que miles de españoles en la trágica contienda: el ! Viva Cristo Rey! que los cristeros lanzaban, a modo de proclama inquebrantable, antes de entrar en la batalla, y  que era también el grito que sus mártires, después de haber perdonado a sus ejecutores, repetían antes de ser asesinados.

LAS ESCULTURAS DE LA CASA DEL MARQUÉS DEL APARTADO


En el ex palacio del Marqués del Apartado, situado en la esquina de las actuales calles de Argentina (antiguamente llamada del Relox) y de Donceles (nombre que conserva desde la Colonia), se encuentra una amplia información histórica relacionada con los diversos usos del terreno en las épocas prehispánica, colonial y contemporánea.

Según Ignacio Alcocer e Ignacio Marquina, en la época prehispánica el predio formó parte del recinto ceremonial de México-Tenochtitlan y según algunos cronistas, en él se encontraba el Coateocalli o “templo de los diversos dioses”, aunque también se pudo tratar del templo de la diosa Cihuacóatl. Después de la conquista española. en esa zona se otorgó un solar a los conquistadores Luis. Francisco y Gonzalo Acevedo -que se extendía posiblemente hasta la actual calle de Guatemala.

Después de haber tenido varios propietarios, la Marqués del Apartado fue vendida en 1886 a Manuela Moneada, quien un año después dividió la construcción y registró una parte con el número 9 1/2 (Registro Público de la Propiedad). A su fallecimiento. en 1900, la adquirió el supremo gobierno por la cantidad de 220 000 pesos, y se realizaron trabajos de restauración del edificio a cargo del capitán de ingenieros Porfirio Díaz hijo y R.G.S. Facio, según consta en la placa conmemorativa colocada en la fachada norte.

En ese tiempo, durante la excavación encomendada al arqueólogo Leopoldo Batres, se encontraron dos importantes piezas en el patio central: un ocelote (océlotl-cuauhxicalli) y una serpiente (xiuhcóatl), así como las escalinatas de un basamento prehispánico. Durante los trabajos de 1985 se encontró una escultura mayor, un águila, cuauhtli-cuauhxicalli, que refuerza el sentido simbólico de este espacio, en el que se ubicaba un importante templo del recinto sagrado de Tenochtitlan.

Tomado de Elsa Hernández Pons, “La Casa del Marqués del Apartado” Arqueología Mexicana, núm. 46, pp. 42-45.

PRISIÓN Y MUERTE DE MOTECUHZOMA XOCOYOTZIN



La pictografía fue bautizada como Códice Moctezuma por su escena más famosa: la presentación forzada del segundo Motecuhzoma frente a sus súbditos, con la intención de que detuviera los ataques en contra de los españoles, sitiados en la ciudad de México-Tenochtitlan. Una primera aparición pública del hueitlatoani aconteció después de la matanza de nobles en la fiesta de tóxcatl, dedicada a Tezcatlipoca, el 21 de mayo de 1520. En esa ocasión, Pedro de Alvarado lo obliga violentamente a dirigirse a su pueblo para que cesen las hostilidades en contra de los invasores. El 24 de junio del mismo año, Hernán Cortés regresa a Tenochtitlan con los restos del ejército del derrotado Pánfilo de Narváez. Es posible que la escena de la pictografía corresponda a los días siguientes: muy presionado, Cortés conduce a Motecuhzoma al techo de un edificio –aquí representado de manera conceptual como un tecpan o casa de gobierno– con el objeto de que inste a su pueblo a suspender las agresiones (a). El siguiente episodio, la muerte del gobernante tenochca (b), sigue siendo un enigma: las diferentes versiones culpan a sus captores o a una audiencia nativa sumamente irritada. Para el 30 de junio, cuando se produjo el episodio de la “Noche triste”, la huida española hacia Tlacopan (Tacuba), el último emperador tenochca elegido antes de la llegada de los españoles ya había muerto.

IMAGEN: Prisión de Motecuhzoma II. Códice Moctezuma. 

Foto: BNAH
Tomado de Xavier Noguez, “Códice Moctezuma”, Arqueología Mexicana, núm. 95, pp. 84-85.

¿CÓMO ERA LA VIDA EN MESOAMÉRICA HACE MÁS DE 2000 AÑOS? CLÁSICO TEMPRANO (150/200-600 D. C.)


Alrededor del año 150 d.C., el alto grado de desarrollo que habían alcanzado las culturas de diversas regiones de Mesoamérica se evidenciaba en la complejidad de los sistemas religiosos. la monumentalidad de sus pirámides y otras estructuras cívico-ceremoniales, el refinamiento de los estilos artísticos, así como la destreza de los artesanos y su habilidad para trabajar gran variedad de materiales (aun cuando la metalurgia se desarrolló plenamente hasta el Clásico Tardío). La agricultura de subsistencia se basaba sobre todo en el maíz y se complementaba con el cultivo de frijol, calabaza y muchas otras plantas domesticadas. En las regiones más áridas, la irrigación por medio de canales ya se utilizaba desde tiempo atrás.

Si bien la individualidad de las distintas regiones era manifiesta, las unía el intercambio de ideas y de objetos valiosos. En algunos lugares ya habían surgido grandes centros urbanos, como Teotihuacan en la Cuenca de México y Monte Albán en el valle de Oaxaca. y se habían desarrollado plenamente sistemas de escritura en la región maya, en Oaxaca y en las tierras bajas del Golfo. La mayoría de los pueblos mesoamericanos utilizaba un complejo calendario ritual basado en ciclos entrelazados de 13, 20, 260 y 365 días, mientras que los mayas y algunos pueblos vecinos utilizaban la llamada cuenta larga para registrar fechas precisas. Por otra parte, los sistemas políticos de Teotihuacan y Monte Albán habían alcanzado un grado de complejidad e integración tal, que es apropiado considerarlos como estados. Durante el Clásico Temprano -aproximadamente desde el año 150 o 200 d. C. hasta el 650 d. C.- estas tendencias adquirieron un grado de desarrollo aún mayor.

Tal vez el cambio más reciente de opinión respecto al Clásico Temprano es la aceptación de que no fue un periodo exento de enfrentamientos bélicos, como se pensó originalmente.

Tomado de George L. Cowgill, “ Tiempo Mesoamericano V. Clásico Temprano (150/200-600 d. C.)”, Arqueología Mexicana, núm. 47, pp. 20-27.

Los túneles de la Gran Pirámide de Cholula, Puebla


¿Y para qué hicieron los cholultecas estos túneles?, es la pregunta más oída por los guías de Cholula. Muchos esperan una respuesta relacionada con cuestiones rituales, pues a lo largo de los 280 m de túnel iluminado que el público recorre se aprecian intrigantes pasajes que se adentran en el corazón de la pirámide, hacia arriba y hacia abajo, hasta donde alcanza la vista, antes de perderse en la oscuridad. Para cientos de visitantes es una sorpresa aprender que los túneles sí los excavaron los habitantes locales, pero no al mando de un antiguo cacique para llevar a cabo misteriosas ceremonias, sino durante el siglo XX y dirigidos por arqueólogos que buscaban entender la historia del monumento de mayor volumen del continente americano: la Gran Pirámide de Cholula. Esta enorme plataforma, apodada “El Cerrito” por los vecinos, alcanzó en su última etapa casi 400 m por lado y poco más de 60 m de altura, por lo que, incluso en la época moderna, penetrar sus entrañas implicó una labor titánica.
Montañas hechas a mano
Como muchas pirámides de Mesoamérica, la de Cholula no fue creada en un solo evento, sino a través de varias superposiciones. Las pirámides, montañas artificiales que imitaban a las de la naturaleza, eran plataformas para sostener templos en su cima, elevando así las áreas de culto sobre el plano terrestre. Su elaboración, su forma, su tamaño, constituían una manifestación materializada del poder de los líderes. Por ende, los cambios políticos o ideológicos relevantes solían verse acompañados de la erección de nuevas pirámides que se edificaban sobre las anteriores, usando a éstas como parte de su relleno. Esto tenía dos provechosos resultados: por una parte, se conseguía un monumento mayor con un considerable ahorro en la inversión de materiales; a la vez, al cubrir al edificio previo con el nuevo, éste se apropiaba de la sacralidad de la construcción antigua que simbolizaba los logros de autoridades pasadas, pero también la ocultaba para siempre y la sustituía con la que expresaba el dominio del gobernante en turno.
Al llegar los españoles, la Gran Pirámide lucía como una loma natural. Abandonada desde siglos antes, su recubrimiento había sido desmantelado y la vegetación florecía sobre ella. Pero Tlachihualtépetl, el nombre en náhuatl con el que se le conocía y que significa “cerro hecho a mano”, indica que los pobladores sabían bien que no era una elevación ordinaria del terreno, sino una obra humana arcaica y venerable sobre cuya cumbre seguían realizando sacrificios para pedir lluvia. Pero cuándo y cómo se habría erigido, eran incógnitas que perdurarían por cientos de años desde la conquista antes de que alguien intentara resolverlas.
Una estrategia novedosa en la primera mitad del siglo XX
En la tercera década del siglo XX, varias secciones de la arquitectura interna de la pirámide sobresalían en sus costados al haber sido cortada por los caminos que comunicaban Puebla y Cholula. Esos enigmáticos muros que emergían apenas parcialmente, unos de piedra y otros de adobe, eran una tentadora invitación a explorar el monumento, pero lo masivo del Tlachihualtépetl suponía un reto enorme para las técnicas tradicionales de excavación. En consecuencia, para 1931 Ignacio Marquina inició la investigación recurriendo a una novedosa estrategia que se había usado en la Pirámide del Sol y en la de Tenayuca: la perforación mediante túneles.

La compactación de los rellenos permitió que, a través de galerías con un techo angular que distribuía eficazmente la carga, se fueran encontrando los frentes de las estructuras sobrepuestas, siguiendo sus contornos y penetrándolos luego en busca de la siguiente. Al terminar el proyecto en 1971, más de 10 km de túneles cruzaban sinuosamente el interior de la pirámide. La planeación para cavar ese laberinto subterráneo requirió un magistral despliegue de talento y habilidad, y su ejecución fue un trabajo colosal. Sin embargo, aunque con ello se demostró que la Gran Pirámide contenía diversas subestructuras, la complejidad de éstas fue inesperada, pues la exploración se fue topando con una maraña de muros de decenas de edificios. Ante la imposibilidad de seguir los perímetros de cada uno de ellos, se privilegió exponer partes de los contornos de las construcciones mayores, y se llegó a la conclusión de que había cinco etapas sobrepuestas. Como la cantidad de datos resultó abrumadora y en esos tiempos se habrían requerido años de trabajo manual de cálculo y dibujo para correlacionar unos con otros, la solución de Marquina fue crear modelos resumidos del desarrollo del Tlachihualtépetl, basándose más en croquis generales que en los planos que túnel por túnel habían comenzado a hacer. Logísticamente fue la alternativa más viable, pero implicó la extremada simplificación de una de las secuencias arquitectónicas más complejas de Mesoamérica. Para que la interpretación de esa sucesión de construcciones nos brinde un reflejo de la trayectoria de la comunidad que la creó es preciso detallar sus formas y dimensiones, el diseño y la distribución de los espacios, los materiales empleados, los procesos de edificación y las variantes ornamentales, todos ellos aspectos que no tenían cabida en una versión abreviada de la evolución de “El Cerrito”…

EL SANTÍSIMO HUITZILOPOCHTLI.


Tenoch a qué viene tanta pasión, tal parece que te dejas dominar aún por el rezago de la ignorancia. ¿Por acaso no recuerdas que todo en la vida es movimiento?
TENOCH:
¡Oh poderoso Guerrero!, lloro al ver lo que quedó de mi sagrada Tula; al ver los cuerpos ya inertes de mis grandes amigos, de mis hermanos, de los grandes guerreros: Izacóatl y Tepehuani; a si el sinnúmero de legionarios Atlante Toltecas, hombres de gran valía y de magna impecabilidad, reconocida en todo el universo.
EL SANTÍSIMO SEÑOR HUITZILOPOCHTLI.
Recuerda Tenoch que nada es eterno, todo es cambiante, todo es movimiento y Yo Soy La Voluntad de ese Movimiento; Soy La Fuerza que todo lo transforma para beneficio de la humanidad y del universo.
"Todos ellos han cumplido con su Destino, su Tonalli.
"Esto que observas es el fin de un ciclo y de una gran cultura.
"Pero también, es el principio de la futura grandeza del hombre y tú, mi querido Tenoch, el Excelso Guerrero, seras el encargado de guiar a esta sociedad Atlante Tolteca al Sagrado lugar que es considerado el ombligo del mundo.
"El Centro del Universo, en donde nacerá el Nuevo Tipo de Hombre, La Nueva Cultura que ha de llevar y guiar a las sociedades de los demás pueblos a la gran Evolución Cósmica.
"Tu serás el guía de esta culta sociedad y fundarás el MEXICAYOTL, la nobleza mexicana, el Imperio de la Santa Ciudad de México Tenochtitlan, de donde emanará la nueva Concepción del Universo".
TENOCH:
"¡Oh Maravilloso Guerrero Azul! ¿Debo entender que nuestra sagrada Atlántida va a desaparecer?
EL SANTÍSIMO HUITZILOPOCHTLI:

"Efectivamente, Tenoch.


Estas tierras serán devoradas por el fuego, pues igual que la cultura Atlante Tolteca han cumplido su Tonalli o Destino.


"Por ello es necesario que reúnas a los hombres más cultos, a los guerreros a las mujeres más fuertes y partas hacia aquella tierra Sagrada de Anáhuac, en donde dará principio el Quinto Sol. 


"De esa Santa Tierra se difundirá el Conocimiento Sagrado, para que Mi Voluntad y Templanza estén siempre en ustedes y me mencionen y me recuerden en sus mentes aunque Yo ahora tenga que partir".


LIBRO DE LA GRAN GUERRA.


EDITORIAL GEFAO.